¿Nadas desde hace poco? ¿Te has animado porque necesitabas hacer algún tipo de actividad que no fuese de alto impacto? La natación es un deporte completo que hace trabajar todo el cuerpo de forma equilibrada. Te presentamos consejos básicos para progresar y mejorar la técnica.

Antes de empezar, lo primordial es asesorarnos bien acerca del material básico. No todas las gafas sirven, por ejemplo. Ni todas tienen efecto anti-vaho. Un detalle que, a la hora de nadar, se agradece muchísimo. Y, de hecho, es uno de los requisitos por los que acabamos seleccionando o descartando futuras gafas.

Practicar una correcta brazada

El estilo más común es el crol, pero esto sirve para los otros tres estilos que se practican en natación. La técnica es la parte fundamental de la ejecución de la brazada y cada nadador tiene que encontrar el ritmo de brazada más cómodo.

Es un proceso largo porque requiere de mucha práctica y ejercicios, pero si se tiene un referente que te guíe, el proceso se convierte en más fácil.

Tómatelo con calma

La experiencia, en este sentido, es un grado. Y conseguir velocidad no es cosa de dos días. En este sentido, si se empieza a nadar de forma excesivamente rápida, lo primero que va a ocurrir es la falta de aliento. Y, consecuentemente, la pérdida del ritmo, desconcentración y tener que parar. Nadar más durante las primeras sesiones no es sinónimo de conseguir resultados rápidos. Se trata de trabajar bien la técnica y ser efectivos.

Mínimas salpicaduras

La clave es en tener una brazada suave, que no salpique, sino que se deslice en el agua. Si te fijas en que salpicas mucho, la técnica de la brazada no es la óptima.

Patada en forma de tijera

En natación, los pies conforman el segundo bloque. En este caso, la patada más efectiva es la que se realiza con las rodillas flexionadas y los pies estirados, en punta. Y la consecución de la patada se asemeja el movimiento de un tijeretazo.

 

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